*Por Alerjandra Sánchez Cabezas
Durante su visita a San Pablo del 25 de julio, el Presidente de la República Argentina formuló expresiones injuriosas contra el Presidente de Brasil y contra un integrante del Supremo Tribunal Federal de ese país, y al día siguiente acusó al gobierno brasileño, sin aportar pruebas, de financiar una campaña contra la Argentina. La respuesta fue el llamado a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires y la convocatoria del embajador argentino en Brasilia: el punto más bajo del vínculo bilateral en décadas.
La AASAP remitió una nota formal a la Presidencia de la Associação Brasileira de Saúde Coletiva (ABRASCO), a cargo del Dr. Rômulo Paes de Sousa, manifestando que esas expresiones no representan a nuestra asociación ni a los amplios sectores del campo sanitario argentino, y expresando nuestro desagravio a la comunidad de la salud colectiva brasileña. Comunicamos lo mismo a la Alianza de Asociaciones de Salud Pública de las Américas y al Foro Sudamericano de Salud Pública.
Nuestra intervención responde a una preocupación sanitaria concreta. La relación con Brasil no es un gesto protocolar: es infraestructura. De ella dependen la notificación y el intercambio de información epidemiológica ante eventos de alcance regional, la coordinación en las áreas de frontera —donde la población circula con independencia del clima diplomático—, las posiciones comunes en la OPS y en los espacios de MERCOSUR Salud, las estrategias conjuntas frente a los precios y la disponibilidad de medicamentos y tecnologías, y una cooperación científica que ha sostenido durante décadas la formación de nuestros equipos.
Ninguno de esos mecanismos se interrumpe de un día para el otro. Se degradan: se vuelven más lentos, más informales, más dependientes de vínculos personales. Es un deterioro sin titulares, que se vuelve visible recién cuando hay una emergencia y la respuesta llega tarde.
Argentina y Brasil comparten además una tradición intelectual común. La salud colectiva brasileña y la salud pública argentina se formaron mutuamente, y ese intercambio resistió contextos políticos muy diversos. Sostenerlo cuando las condiciones institucionales se vuelven adversas es, precisamente, una de las razones por las que existen asociaciones como la nuestra.
Ese será uno de los ejes del III Congreso Internacional de Salud Pública, que la AASAP organizará este año en Rosario con participación de asociaciones de toda la región.
*Alejandra Sánchez Cabezas, Presidenta de AASAP

