La viruela símica (también conocida como mpox) es una enfermedad infecciosa causada por un virus que pertenece al género orthopoxvirus, y puede ser especialmente peligrosa para los niños y niñas y las embarazadas en su tipo I, que circula en algunos países de África. La variante del mpox que circula en las Américas es la menos severa y con menor afectación en niños. No obstante, los sistemas de salud de los países de nuestro continente se están preparando para dar respuesta a un eventual ingreso de esta nueva variante.
El 14 de agosto de 2024, la Organización Mundial de la Salud declaró que el recrudecimiento de la viruela símica en la República Democrática del Congo y en un número creciente de países de África constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, por el riesgo de que se produzca una mayor propagación.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 2022 hasta el 17 de agosto de 2024 se notificaron 63.270 casos confirmados de mpox, incluidas 141 defunciones en 32 países y territorios de la región de las Américas. La mayor proporción de casos se registró durante el año 2022 (90%) y a partir de allí se observó un descenso progresivo de casos. No se registran aún casos de la nueva variante más severa presente en África.
De 59.729 casos con información disponible sobre el sexo y la edad, el 80% corresponde a hombres entre 20 a 44 años y 777 casos a menores de 18 años en 15 países de la región. Como se observa, la incidencia en niños, niñas y adolescentes fue muy baja.
En la subregión de América del Sur, 10 países han registrado casos de la variante más leve, y desde 2022 hasta el 17 de agosto del 2024 se reportaron 22.990 casos de mpox, incluidas 44 defunciones. La mayor proporción de casos se registró en Brasil, con el 49% de los casos, seguido por Colombia, con el 19%, y Perú, 17%. Dentro de los países que conforman esta subregión siete países registran casos en 2024: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
Según el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), hasta el momento Paraguay reportó 126 casos entre 2022 y 2023, pero ninguno en 2024. El 99% de los casos es del sexo masculino, principalmente del área metropolitana, con un promedio de edad de 33 años, con poca afectación en niños.
En el caso de que ingresara la nueva variante al continente, será necesario prestar especial atención a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes.
A continuación, te explicamos qué es la viruela símica, cuáles son sus consecuencias para la infancia y cómo está respondiendo UNICEF.
¿Qué es la viruela símica?
Es una enfermedad infecciosa causada por el virus del mismo nombre (viruela símica o mpox), que pertenece a la misma familia que el virus de la viruela (una enfermedad más grave erradicada en la década de 1980). Una nueva variante del virus de la viruela símica (clado Ib) ha generado preocupación porque parece presentar un riesgo de mayor propagación en diferentes grupos de edad, como el de los niños y niñas pequeños.
El virus de la viruela símica no hace distinciones, ya que cualquier persona expuesta al virus puede infectarse. Sin embargo, los niños y las niñas, los menores de un año particularmente, las personas inmunodeprimidas y las embarazadas corren el riesgo de contraer una forma grave de la enfermedad.
También son más vulnerables y se exponen a sufrir complicaciones derivadas de la viruela símica los niños y niñas que padecen malnutrición u otras enfermedades.
¿Cómo se transmite?
La viruela símica puede transmitirse de los animales o el medio ambiente al ser humano, y también entre personas. La transmisión puede producirse mediante:
- Contacto con lesiones cutáneas o líquidos corporales infecciosos.
- Contacto con material contaminado, como prendas de ropa, ropa de cama o lesiones causadas por instrumentos cortantes en las instalaciones sanitarias.
- Contacto con partículas respiratorias procedentes de la boca o la garganta de una persona infectada.
- Contacto con animales infectados.
- El virus puede transmitirse al bebé durante el embarazo.
- Los niños y las niñas pueden estar expuestos al virus en sus hogares o comunidades a través del contacto directo con personas que presenten síntomas de la viruela símica, como sus progenitores, sus cuidadores y otros familiares.
¿Qué síntomas presenta la viruela símica en la infancia?
Los síntomas de la viruela símica son similares a los de la viruela, pero menos graves. Estos son algunos de los síntomas más comunes:
- Erupción cutánea
- Fiebre
- Dolor de garganta
- Dolor de cabeza
- Dolores musculares
- Dolor de espalda
- Falta de energía
- Ganglios linfáticos inflamados
¿Dónde se encuentran los niños y niñas que corren más peligro?
La República Democrática del Congo es el epicentro del actual brote, donde los menores de 15 años representan más de la mitad de los casos.
Hasta el momento, se han registrado casos en Burundi, Kenya, Rwanda y Uganda. También se ha producido un incremento de los casos en la República Centroafricana y en otros países.
En los países más afectados, la propagación de la viruela símica supone un grave peligro para la infancia debido a la malnutrición generalizada, el hacinamiento en los hogares, la presencia de otras enfermedades infecciosas y las dificultades para acceder a los servicios de atención sanitaria.
A esa situación, que ya de por sí es muy complicada para la infancia y las familias, se añaden unos frágiles sistemas de salud que se ven sobrepasados, la escasez de kits de diagnóstico y la falta de información en las comunidades.
¿Cuál es la mejor forma de proteger a los niños y niñas de la viruela símica?
Para proteger a la infancia de la viruela símica, es necesario:
- Conocer los síntomas de la enfermedad, cómo se propaga el virus y qué medidas tomar si alguien contrae la enfermedad.
- Evitar el contacto directo o compartir efectos personales con cualquier persona que padezca viruela símica o presente sus síntomas.
- Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia y ayudar a los niños y niñas a hacer lo mismo.
- Si algún miembro de tu familia desarrolla síntomas de viruela símica, consulta a un médico cuanto antes. Una persona diagnosticada con viruela símica quizás deba aislarse en su casa o en un centro sanitario.
¿Cuál es la respuesta de UNICEF?
Para detener el brote y salvar vidas, es esencial contar con una labor internacional coordinada. Con el fin de brindar apoyo a los gobiernos nacionales, UNICEF está trabajando con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África y con la Organización Mundial de la Salud, así como con otros aliados como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y de Desarrollo (FCDO) del Reino Unido.
UNICEF ofrece una respuesta integral centrada en la infancia, las mujeres embarazadas y las comunidades que carecen de los servicios adecuados. Nuestros objetivos prioritarios son interrumpir la propagación de la enfermedad y afrontar los efectos secundarios en la infancia y las comunidades, como la protección de los niños y niñas y los cierres de las escuelas. Estas son algunas de sus acciones:
Brindar apoyo a las autoridades sanitarias nacionales y provinciales para la coordinación, y para planificar e implementar las estrategias de respuesta.
Sensibilizar a las comunidades mediante el desarrollo de planes de comunicación, la formación de los trabajadores de salud comunitarios y la implementación de campañas de comunicación de amplio alcance.
Mejorar la prevención y el control de las infecciones en los hogares, las comunidades y los centros de salud, con suministros de higiene y formación para los trabajadores sanitarios.
Proporcionar suministros esenciales, como botiquines médicos, ofrecer apoyo para la nutrición de los niños y niñas afectados y estudiar el uso de las vacunas.
Luchar contra la estigmatización y la discriminación mediante planes para llevar a cabo intervenciones de salud mental y apoyo psicosocial dirigidas a los niños y niñas y a sus cuidadores.
Garantizar un acceso continuo a los servicios sociales esenciales, en especial para la infancia, las embarazadas y las comunidades que no disponen de suficientes servicios.

