El triunfo de Lula nos empuja
El domingo a la noche, muchas y muchos de quienes leemos este boletín seguimos con el aliento contenido el recuento de una elección que parecía perdida. La reelección de Lula—la primera vez en la historia de Brasil que un candidato revierte en segunda vuelta un resultado adverso— fue para nosotras/os una luz de esperanza y un soplo de energía.
Lo que se dirimió en Brasil no fue solamente quién ocupará la presidencia. Se dirimió si el derecho a la salud seguirá siendo un proyecto de sociedad o pasará a ser un mercado a administrar. Es la misma disputa que atraviesa también, de distintas maneras, cada elección en la Argentina. Porque en salud toda decisión técnica es también una distribución de poder, y esta elección lo hizo visible como pocas.
No es la primera vez que esa disputa encuentra al sanitarismo brasileño en la primera línea. El movimiento de la Reforma Sanitaria nació enfrentando a la dictadura y comprendió, antes que nadie en nuestra región, que la lucha por la salud y la lucha por la democracia eran una sola. «Saúde é democracia» no fue una consigna: fue un programa. Y cada vez que el derecho a la salud fue asediado, fueron las trabajadoras y los trabajadores de la salud, las universidades, las entidades científicas y los movimientos sociales quienes sostuvieron la línea.
En estas semanas volvimos a verlo. Entre la primera y la segunda vuelta, frente a un escenario que parecía cerrado, la defensa del SUS volvió a las calles junto a estudiantes, organizaciones científicas y movimientos sociales. Esa movilización no fue un acompañamiento del proceso electoral: fue uno de los pilares sobre los que se apoyó la victoria democrática. Cuando la salud pública se organiza, produce algo más que argumentos; produce sujetos políticos.
El propio presidente lo dijo en su discurso del domingo. Afirmó que una de las razones que más lo movilizaron fue impedir que se privatizara el SUS y se comprometió a profundizar lo que llamó la «revolução do SUS». Agradeció, además, a las personas mayores y enfermas —algunas con cáncer— que llegaron a votar llevadas por sus nietos. Pocas imágenes condensan mejor lo que estaba en juego: quienes más necesitan del sistema público fueron a defenderlo con el cuerpo. Que un jefe de Estado nombre al sistema público de salud como causa de su candidatura, y no como un rubro de su gestión, dice mucho de la fuerza acumulada por quienes lo defendieron durante cuatro décadas.
En un tiempo en que aquí se debilitan la rectoría del Estado, la ciencia pública y las redes de cooperación, Brasil nos recuerda que nada de eso es irreversible. Y cuando Lula afirmó que su país no acepta ser el patio trasero de nadie, habló también para una región que sigue disputando su derecho a decidir sobre su propio destino sanitario.
Por eso, la victoria del domingo es un faro: la prueba de que es posible defender el derecho a la salud y ganar elecciones defendiéndolo; de que ese derecho no es una nostalgia sino un horizonte con mayorías.
Pero un faro ilumina el camino; no lo recorre por nosotras y nosotros. Lo que Brasil volvió a enseñarnos es que la salud pública pesa cuando se organiza: cuando produce conocimiento, construye acuerdos amplios y ocupa el espacio público con propuestas. Esa tarea, aquí, tiene una próxima cita.
Los días 30 de noviembre y 1 de diciembre, en la Universidad Nacional de Rosario, nos encontraremos en el III Congreso Internacional de Salud Pública. Será el lugar para poner en común lo que venimos construyendo en los consejos temáticos, en los nodos provinciales y en AGENDA, y para mostrar que la salud pública argentina tiene diagnóstico, propuestas y voluntad de incidir. Las/os invitamos a inscribirse en www.aasap.org.ar y a venir con sus equipos, sus experiencias y sus preguntas.
Que el triunfo del domingo no quede en una emoción compartida. Hagamos de él un motor. En Rosario, juntas y juntos, mostremos de qué es capaz una salud pública organizada.
Saúde é democracia. Democracia é saúde.
Alejandra Sánchez Cabezas
Presidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP)

