Desde la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) manifestamos nuestra profunda preocupación ante la situación que atraviesan lxs residentes del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas, ya que pone en riesgo el funcionamiento de uno de los principales efectores del sistema de salud argentino.
No se trata de un conflicto sectorial: pone de manifiesto un problema estructural que pone en riesgo la atención de millones de personas. Para dimensionar la magnitud del Hospital Posadas —uno de los pilares del sistema de salud argentino— estamos hablando de un centro que:
• Cuenta con 600 camas de internación
• Realiza más de 800.000 consultas al año, lo que equivale a entre 2.000 y 2.300 consultas diarias
• Recibe consultas de todo el país
En este contexto, la situación actual de lxs residentes resulta particularmente alarmante. Han llevado adelante medidas de fuerza los días 17 y 26 de marzo de 2026 ante el incumplimiento de compromisos por parte de las autoridades hospitalarias y del Ministerio de Salud de la Nación. A la fecha, continúan en estado de alerta.
Los reclamos son claros, legítimos y conocidos:
• Cumplimiento del aumento salarial
• Fin del sistema de becas y reconocimiento pleno como trabajadores
• Pago de ingresos por autogestión
• Mejora de las condiciones de trabajo
• Acceso a derechos básicos, como obra social
• Restitución de condiciones equitativas de formación
A estos reclamos se suma una decisión particularmente grave: la reducción de 70 cupos de residencias para el año 2026.
Esta medida no solo afecta la formación profesional. Impacta directamente en la capacidad de respuesta del hospital y, por lo tanto, en el acceso a la salud de la población. Los sistemas de salud en Argentina funcionan, en gran medida, sobre el trabajo de lxs residentes:
• Sostienen la atención cotidiana
• Garantizan la continuidad del cuidado
• Forman parte central de los equipos
La precarización de su trabajo no es un problema individual. Es un problema de calidad, seguridad y sostenibilidad del sistema.
Este posicionamiento adquiere una densidad particular en este momento histórico. A 50 años del golpe cívico-militar, es imprescindible recordar que el Hospital Posadas fue escenario de uno de los episodios más dramáticos del terrorismo de Estado. El 28 de marzo de 1976, pocos días después del golpe, el hospital fue ocupado militarmente. Decenas de trabajadores fueron detenidos ilegalmente, despedidos y perseguidos. En su predio funcionó un centro clandestino de detención conocido como “El Chalet”, donde trabajadores y vecinos fueron secuestrados, torturados y desaparecidos.
El Posadas encarna, de manera brutal, esa contradicción: un lugar destinado a cuidar la vida donde también operó la maquinaria de la muerte. Pero también es, por eso mismo, un símbolo de memoria, de lucha y de reconstrucción.
Debilitar al Hospital Posadas no es un hecho aislado. Es parte de un proceso más amplio que pone en tensión:
• Las condiciones de trabajo
• La formación de profesionales
• La capacidad del sistema público
• Y, en última instancia, el derecho a la salud
Por todas estas razones, desde la AASAP:
• Expresamos nuestro apoyo a lxs residentes del Hospital Posadas
• Llamamos a las autoridades a dar respuestas urgentes y concretas
• Convocamos a la comunidad sanitaria y a la sociedad a involucrarse
Defender a quienes sostienen el sistema es defender el sistema.
Defender el Hospital Posadas es defender la salud pública.

